Mi experiencia con una escort siendo sordo, minusvalido

Hace tiempo que estaba de muy mal humor, me sentía deprimido y es que después de perder el oído, mi vida cambió drásticamente. Tuve que acostumbrarme a vivir sin música, sin el ruido de la calle y si escuchar la voz de las personas que me aman.

Mi vida sexual también se vio afectada, era muy carismático al tener relaciones, me encantaba escuchar los gemidos de mi pareja y honestamente no volví a sentir esa experiencia de goce pleno, hasta que conocí a Dalía, una amiga que trabajaba como escorts en un puticlub en Barcelona.

Siempre me escribía que debía ir a visitarla y contratar su servicio, al principio sentí que lo decía bromeando, hasta que un día noté como me seducía con su encantador cuerpo. Sin pensarlo tanto, ubiqué la dirección de su lugar de trabajo, y me dirigí a buscar lo que me pertenece.

Con mucha prudencia asimilé que no podía parecer que conocía a la chica, entonces elegí pasar la noche con ella. Al entrar en la habitación, ella estaba muy serena, me envió un texto, donde decía [Esta noche no seré tu amiga, seré tu puta], con solo leerlo mi machete ya estaba totalmente erecto.

Iniciamos la faena con un baile sensual que me hizo la escorts, sin música me hizo adentrarme en su mundo, me tomó de la mano para tocar su humedad y cada vez que se acercaba a mí, pasaba sus deliciosos labios sobre mi boca.

Con una encantadora mirada me incitó a apretar sus tetas, eran tan suaves como el terciopelo, pequeñas, pero muy paraditas, podría pasar toda la noche mordiendo sus tetillas. Me tomó de la mano y me llevó hacia el baño para luego ponerse de rodillas y darme la mamada más rica que me han dado en años.

En cuestión de minutos ya me sentía el hombre más feliz del mundo, continuara…